Seriedad puesta a prueba
Entre quienes han tenido la fortuna de pasar por estudios superiores ¿Cuántos se han tomado el tiempo de revisar cautelosamente las mallas curriculares y expectativas del profesional que espera sacar al mercado la institución correspondiente? Reconozco que antes de inscribir Enfermería Obstetricia en la cartola de postulaciones, me limité a ver los ramos que tendría para hacerme una idea general y quizás aprender el nombre de uno que otro futuro profe, así como también saber el campo ocupacional. Pero ahora me pongo a pensar, no hubiera estado de más haberle dado unos minutos más a esa chequeada a lo que sería en definitiva mi futuro profesional, algo en lo que, al menos creo, me dedicaré por muchos años más, aquel trabajo por el cual sacrificaré varias horas del día y también de la noche; no lo digo porque ahora esté arrepentida, sino porque varias situaciones me han ido demostrando que los honorables encargados de construir estas mallas no siempre dedican tanta materia gris al proceso.
Cierta universidad, a la cual no mencionaré para evitar polémica, está por sacar una ingeniería y se encuentran bajo proceso de creación, pues bien, puedo atestiguar que quien inventó la malla parasitó a otras universidades y tras ver que sonaban bonitas las combinaciones de cursos por semestre, presentó su propuesta a la directiva encargada… ¿qué le dijeron?… “ok…se imprime!” sin siquiera dedicar más que un almuerzo a la discusión (diría que menos) Aunque no sé mucho de la planificación de las carreras, dudo que la malla en cuestión sea muy indigna, pero qué pasaría si ésta fuese un insulto a los futuros alumnos? Ellos probablemente se darán cuenta del desastre que gobierna sus horarios sólo cuando tengan que dar pruebas con materia que debieran ya conocer a esas alturas y tristemente no será así, o bien la preparación aplicada al real world será paupérrima cuando egresen… Ahí salta alguien exclamando “por qué cresta me metí a esto????”
Se trata de darle un poquito más de importancia a lo que se decide estudiar y las expectativas que se tienen, o también a lo que se quiera hacer en toda esfera de cosas, ser un poco menos ciego y más suspicaz, pues a la hora de los ki`hubo vienen los lamentos y ya es tarde para hacer cambios.
Por desgracia, la mayoría de nosotros nos sentimos confiados de la sabiduría de quienes plantean nuestros futuros, desde un tipo que planea y aprueba en 15 minutos la malla de una carrera hasta un ministro que culpa de las fallas en la cartera de salud a las vacas, o sea, después de todo, quizás no sea tan difícil ser ante la sociedad un mentor en algo, mejor aún, quizás no es tan complicado ser presidente de un país, total si alguien por esas casualidades de la vida cuestiona nuestras decisiones podremos culpar a las gallinas por no dar huevos con tocino.
