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Llegando a la Meta
En unas cuantas horas, todos los sacrificios estarán puestos a prueba, parece un tanto absurdo que en más de 200 preguntas se decida en gran medida el camino a seguir en miles de seres, hablo de la, a estas alturas archiconocida, PSU. Tengo varios amigos que están tratando de disimular la ansiedad (porque siempre está) que les genera esta evaluación, en realidad es sumamente comprensible porque a lo mínimo, han estado dedicando un año entero a su preparación, muchos de ellos tuvieron que reorganizar su agenda cotidiana para dejar un tiempo obligatorio al estudio.
Recuerdo que cuando yo di mi prueba no lavé mucho mi cerebro durante ese año, de hecho ahora que lo pienso, jamás me dediqué al 100% a la preparación de ésta, ni siquiera en biología que debía ser mi fuerte, si bien salí con un muy buen ponderado, podría haber sacado mucho mejor puntaje si me hubiera hecho más mierda la cabeza, así estaría hoy en kinesiología o medicina… pero en fin, las cosas no ocurren al azar, quién sabe qué hubiese ocurrido si hubiese entrado a una carrera más cotota, prefiero confiarme de la sabiduría incomprensible.
Conozco 6 personas que dan la PSU; el Gonzalo, mente bióloga – matemática que ha sido guiado por el conocido Instituto Nacional, sé que va a quedar en su querida ingeniería en biotecnología molecular…sólo un ñoño como él me lo imagino en ese cuento; la Karol, mi mejor amiga, la da por segunda vez, está estudiando arquitectura en la Andrés Bello, la da más que nada por perseguir al Honorable Consejo de Rectores, porque quiéranlo o no, la educación estatal sigue pesando más que la privada; el Gary, sé que su afición va por la matemática y si mi memoria no falla, el ámbito comercial, sé que se ha descrestado este año estudiando, empezó en verano, así que no tendría porque ver otra cosa en sus puntajes que no sea los buenos frutos de su cosecha; la Carola, sinceramente no sé cómo se ha preparado, pero sé que va a los ensayos, me contó hace casi un año que quería estudiar obstetricia, veamos si de aquí al día de las postulaciones piensa lo mismo (no es por desmerecer la carrera, al contrario, es bonita, pero hasta los más obstinados pueden cambiar de decisión a última hora); la Andrea, mi prima y partner de aventuras infantiles, se graduó el viernes, me dio cierta nostalgia ver cómo pasa el tiempo, la pobre nunca me dijo con certeza cuál será su camino, probablemente recién con puntaje en mano se decida, pero eso sí, el área de los números es lo suyo; y obviamente está el Felipe, mi amado elfo y rémora de siempre, que la da por segunda vez también, claro que por una peculiar historia (demasiado extensa para relatar), es un mentor en ciencias, no conozco fanático de tal calibre, por eso su rumbo es bioquímica o sus similares, y aunque no le guste esperanzarse mucho, si el puntaje lo acompaña postulará a Medicina.
Cada uno tiene caminos distintos que los llevan a un objetivo común, sacar más de 700 (que es lo que piden más o menos en la mayoría de las carreras buenas). Sólo internamente saben qué tan expectantes están ante los resultados, ante el desempeño, cada cual sabe si podrá manejar los nervios en el momento, el leiv motiv es obtener el éxito.
Decirles “tranquilo, si te va mal dala el otro año, el mundo no se acaba” es muy fácil, pero que lleguen a interiorizarlo es prácticamente imposible, claro que se entiende, pues se trata en casi todos de jóvenes que recién vienen saliendo del liceo y que la mera idea de discontinuar los años de estudio es casi descabellada, pero ya verán que todos los caminos llevan a Roma.
No les deseo suerte, porque eso es dejarlo casi al azar, sólo les digo que confíen en sí mismos y en los resultados que su propio esfuerzo reflejará el próximo lunes y martes en las respectivas pruebas. Tengan siempre en cuenta que uno es el arquitecto de su propio destino.









