Archivos mensuales "September, 2004"
Sep
25

De pelusas y recuerdos

By Lee  //  Posts  //  11 comentarios

Hoy pretendía ponerme a estudiar cardiología para el martes, pero el grito de mi pieza diciéndome cual vidrio trasero de jeep de rally por favor límpiame recibió acogida y unas pocas horas atrás (son las 18:45) logré ordenar mis aposentos. Lo primero que hice en la mañana, mientras veía la clasificación de Chile al grupo mundial de Copa Davis (Impossible is nothing) fue sacar mis cajones del closet y sacar toda la ropa que guardaba, porque ya no cabía un alfiler gracias a la forma en que la amontono, si me diera un par de segundos para doblar la ropa en forma decente quizás no habría llegado al límite de closet estilo Los Picapiedras. Bueno, más vale tarde que nunca.

Creo que gané un 40% de espacio gracias a que saqué todo lo que era adhoc al frío y crudo invierno: guantes, gorros, bufandas, chalecos gruesos. Eso es lo que me agrada de la ropa veraniega, que no hace tanto bulto.

Luego ataqué un mueble lleno de libros y cuadernos tanto míos como de mi hermana. Es tragicómico, pero de los 3 espacios que hay, 2 los ocupa la Valeria, seguramente porque en básica se ocupan mil y un materiales más que en la universidad; todavía tengo en la memoria esas bolsas de cada lunes para técnico manual llenas de elementos típicos de la materia (lana, tela, pegamento, palitos de helado, papel en todas sus variedades, varitas de madera, alambre, incluso tierra); ahora la Vale sufre ese karma. Así me quedo con un pequeño bloquecillo que aloja una carpeta reventada de fotocopias (nunca sacaré la cuenta de cuánto dinero he gastado en esos papeles… me daría ataque), 4 cuadernos universitarios, 2 libros de ejercicios que ocupé el semestre pasado en orgánica, mi agenda del Sr de los Anillos y de la UC, entre unas pocas cosas más. Era menester entonces dar un orden mínimo, aunque sea para descartar presencia arácnida (suerte que no encontré alguna)

Tras sacudir por aquí y por allá, y aspirar la alfombra, me lancé sobre mi tercer objetivo, el velador. No es muy grande, pero guarda cada cosa… todas esas supercherías que se pueden imaginar, muchas de ellas clásicas de ferias artesanales: pinches, aros, collares, lápices, cosméticos (y pensar que usaré con suerte el 10% de ellos), cremas, la agenda del entrenador pokemón, un feerby en desuso, velas, peluchitos, por nombrar algo. Es como si fuera mágico, no sé cómo no revienta.

Creo que ahora empiezo a entender un poco a mi abuelita. Ella es reina de los cachureos, siempre la hemos molestado diciendo que si pusiera en venta todas sus pertenencias (y quizás sólo la mitad) se haría millonaria. Tiene un mundo infinito y desconocido en su enorme closet, si hasta podría tener un muerto y nadie lo sabría… jajaja. Pero nadie se puede quejar, porque siempre tendrá lo que andas buscando, saca sus bolsas a lo Félix El Gato y sale lo que necesitas.

Cada vez que hacemos un “inventario” de sus cosas, con el fin de ordenarle y hacerle espacio, le preguntamos el porqué no bota el 70% de lo que tiene, si ni se acuerda que existen. Nunca nos da una respuesta convincente.

En mi caso, creo que el espíritu cachurero, que algunos tenemos, nos hace conservar objetos que, aunque no usamos, la carga en recuerdos que traen es tanta que es como traición botarlos. En un cofrecito que tengo, guardaba un masticable que hace años me regaló mi mejor amigo, lo divertido es que hace como un mes me dí cuenta que se había derretido, así que lo tuve que botar.

Y hablando de recuerdos, tengo una bolsa grande, de esas de regalo, que contiene una caja reventada de cartas que recibía durantes mis años Serenenses, habrán unas 200, también está la blusa que me rayaron en 4° medio, stickers y algunos dibujos. Podría estar un día entero revisando sólo esa bolsa y retrocediendo en el tiempo. Me causa nostalgia ver algunas dedicatorias que tengo en una agenda, típicas promesas de mantendremos el contacto que por desgracia sucumben con el pasar del tiempo. Soy de esas personas que les encanta reencontrarse con entes significativos del pasado, como los compañeros de curso, o mejor aún, conservar lo más intacto posible el lazo de unión; pero me he dado cuenta que es demasiado difícil, tanto por el factor distancia como por los cambios inexorables que todos sufrimos, es el precio de optar por caminos distintos.

Imposible que en 50 años más tendré en mi poder todas las cosas que hoy ordené, pero estoy 100% segura que algunas de ellas, como las cartas y esa agenda de dedicatorias, estarán ahí, para cuando quiera echar un largo vistazo al pasado. Prefiero tener esos objetos en un mueble y tener que sacudirlos de vez en cuando, a que desaparezcan de mi memoria todos esos recuerdos, cubiertos del polvo que el paso del tiempo deja en nuestras vidas.

Sep
17

Verdad absoluta

By Lee  //  Posts  //  15 comentarios

La frase que más recuerdo de mi curso de ética, es “la única verdad que tenemos desde el momento en que nacemos, es que vamos a morir” Al principio la encontré bastante deprimente y fatalista (literalmente), pero luego comprendí que no puede ser más cierta. Mucho podemos especular sobre cómo será el futuro de otras personas o de nosotros mismos (será exitosa, me dedicaré a investigar en España, tendremos muchos hijos, etc) pero nada de eso es tan certero como decir que algún día moriremos, y debemos aprender a asumir, como especie humana, la impotencia que genera no poder hacer nada para evitarlo.

Más de una vez he pensado cómo voy a morir, qué pasará por mi mente en los últimos instantes de mi existencia, con quién estaré en mi lecho de muerte, de qué moriré, etc. Evidentemente no lo hago muy frecuentemente, porque me genera una profunda inquietud, miedo, miedo a lo desconocido, porque si bien tengo mis teorías muy personales de qué ocurre tras el último hálito de vida, nadie ha vuelto del más allá para decirme qué tan acertada estoy.

Este miércoles tomé el primer paciente en el Sótero, la señora Z de 64 años, soltera y sin hijos, con fibrosis pulmonar e insuficiencia respiratoria severa. La primera vez que la ví estaba recibiendo muchísimo oxígeno, tenía calor y de lo poco que pude conversa con ella, me dijo que había una niña que la trataba muy bien (yo le había dicho que desde el jueves me dedicaría a ver de qué forma la podía ayudar). Ayer llegué al servicio, esta vez con todo el tiempo del mundo, y estaba media dormida la señora Z, con el mismo oxígeno del día anterior y esta vez me fijé que tenía pasando suero con morfina. No la quise despertar, pero de repente se ponía a hablar en sueños y a mover los brazos, así que lo hice y media desorientada me preguntó qué día era y si se había acabado la noche. Mientras yo sacaba datos de su ficha para dejarle su plan de cuidados del fin de semana, seguía despertando a ratos y hablando entre sueños. En eso llega el médico a su cargo, revisa la ficha, le deja indicaciones, la examina y me dice tú eres su enfermera?, pensé que era la única que se quedaba exclusivamente a su lado y le dije que sí, y me responde ella se va a morir… No sé qué cara le puse, pero me quedé callada y absorta en su letal diagnóstico, tenía la sensación de decirle Y qué sabe usted…no porque diga que se va a morir lo hará!, pero su expresión era bastante segura. Al poco rato llegó mi profe y le conté, empezamos a pensar en cómo comunicarnos con los familiares para que la acompañaran.

Al poco rato, el médico vuelve a verla, aprovechamos de tomarle la saturación de oxígeno, tenía 34% (lo normal es 95 a 100), ahí las cosas empeoraron… se nos iba en la mañana.

Esas horas fueron angustiantemente eternas, tenía que tomarle más seguido los signos vitales, llegó un momento a tener tan bajo el pulso que la presión arterial no se la podíamos medir. Tomé sus manos, estaban con un frío propio de algo que ya no tiene sangre… Corrimos su cama y le pusimos un biombo, para que estuviera más tranquila con su familia, al poco rato despierta y pregunta angustiada el porqué… decía varias veces me voy a morir porque le costaba muchísimo respirar, aún con oxígeno a full… pensé qué sentido tenía decirle sí, se va a morir si lo único que conseguiría era hacer de sus últimos minutos un martirio.

A ratos seguía moviendo sus manos y hablando incoherencias en voz baja… de vez en cuando trataba de encontrar su pulso y éste desaparecía en lapsus que me daban escalofríos de pensar que había llegado su hora.

Eran las 12, hora en que su familia, que andaba en el médico porque su padre también tiene fibrosis pulmonar, debía estar por llegar. Mientras no lograba sacarme la idea que cada minuto podía ser el último, aparece la Angeles y me dice que la profe nos llama para ver algunos pacientes. Tuve que salir de la sala y le dije a la auxiliar que volvería luego.

La reunión con la profe terminó como a las 12 y media, nos dijo que nos fuéramos, antes quise ver, por última vez, a la señora Z, entro a la sala 9, miro a la izquierda y estaba tapada hasta el cuello, con los ojos cerrados, un pequeño almohadón extra en su cabeza, sin el oxígeno, sin la morfina… fueron segundos en que olvidé dónde estaba y me sumí en su rostro sin vida.

Miré después a la auxiliar, quien me confirmaba con sus ojos lo que estaba ocurriendo. Me dijo que había sido todo muy tranquilo, que ocurrió poco después que yo salí y por las circunstancias era obvio que sus familiares no alcanzaron a llegar. Fui la persona que más tiempo pasó a su lado en sus últimas horas de vida, lo cual me sembró reflexiones que hasta ahora permanecen. Sigo con la duda de si habrá sido mejor haber salido poco antes de que ella falleciera, considerando que nunca he estado en esa situación, o si hubiese sido mejor para ella sentirse, aun dentro de su inconsciencia, acompañada por alguien que apenas conocía, pero que se preocupaba por ella.

Nadie está 100% preparado para su propia muerte y tampoco para la de los demás, incluso cuando te dediquen clases a analizar el tema. Siempre me han dicho que no es del todo bueno encariñarse con los pacientes, creo entender el porqué, pero de esa forma es muy fácil caer en lo insensible, a limitarse a lo técnico, olvidando que detrás de esas agujas, de esos vendajes y sondas, hay personas.

Anoche, al meterme en la cama, pensé qué sería de la señora Z, más bien de su alma, cuando en eso la puerta se abrió (no del todo, sólo se desencajó la llave) No pude evitar creer que era ella, que de alguna forma me decía estoy bien. Entiendo si alguno de ustedes me dirá baaa… si apenas te conoció, pero quedé con la sensación que no fue en vano estar a su lado esas últimas horas. Aunque no rezo sino por razones de peso o por hacer causa común con gente católica, anoche lo hice, pensando en que podría ser útil, como dicen, para el descanso de su alma.

Aun cuando tengo mis conflictos con ese hospital, creo que será el que más enseñanzas me dejará.

Por el momento sigo reflexionando… tratando de comprender… sólo tratando.

Sep
11

Lo que ELLOS quieren

By Lee  //  Posts  //  15 comentarios

Mucho se habla, tanto entre círculos femeninos como masculinos, cómo es el hombre ideal, o dicho de otra manera, el que según sus características puede hacer más feliz a una mujer. La interrogante es difícil de resolver, porque cada cual tiene sus gustos, pero hay que reconocer que ciertos tópicos se repiten… ternura, inteligencia, protección, por nombrar algunos.

Sin embargo, me resulta 3 veces más misterioso, cuál es el prototipo de mujer para un hombre, como dice el título de este post, lo que ellos quieren

Varias veces mis amigas se han preguntado al momento de salir a la conquista de algún ente masculino cómo comportarse, qué perfil demostrar y las opciones son varias: niña inocente y tierna, mujer fatal, partner (esas que comparten gustos de minos, como deporte y autos, yo sin saberlo fui así por años y quizás aún lo soy, siempre conseguía largas charlas con el sexo opuesto con temas de lucha libre, música hardcore, fútbol nacional y europeo, juegos de video, etc., típico que me decían nunca conocí una mina que le gustara ese tema!!!), etc.

El punto que siempre nos acapara más tiempo es el de qué tan audaz es favorable ser. Es sabido, al menos eso creo, que para un hombre el factor sexy llama más rápidamente su atención que en el caso de las minas, ellos se complican menos que una en ese tema. Una de mis partners nos decía que para ella no tiene nada de malo ser de alguna manera más sexual, lo cual en parte lo comprendimos las demás, ya que si con eso te sientes bien y la otra persona ídem… cero atados!, pero existe el problema de rozar el límite de lo socialmente aceptable, y ahí la impresión del sexo masculino comienza a tomar peso… ¿me encontrará muy puritana o muy ninfómana? Algunos amigos me dicen que cualquier hombre quisiera una mina ninfómana, pero me cuesta creer que es así… tanto espacio de materia gris ocupa el sexo en los machos?

Me acuerdo de la primera y última clase de judo que tomé (era muy rudo para mí… :P ), ahí el Sensei dijo “nada es bueno en sus extremos”, y si él tiene la razón, la respuesta a la pregunta sería fácil… ni muy inocente, ni muy bitch (escucho sus opiniones)

Segundo punto en conflicto: inteligencia v/s belleza. ¿Hay mujeres ricas e inteligentes?, bueno, yo creo que existen, sino yo no sería de este planeta… (jajaja… ese fue el escape de egocentrismo de hoy) En fin… mi pololo me decía la otra vez que para algunos hombres la inteligencia no es relevante, mientras tenga una generosa anatomía, pero ese tipo de minas no eran consideradas para una relación estable, o sea, aunque sea triste decirlo, se consideran minas para el rato, porque no sirve una miss mundo al lado si no hay feeling, lo cual encuentro coherente, porque en el caso de nosotras, por mucho que sea un David Beckham o un George Clooney, si es un plomo o bien un hueco (en el sentido intelectual) no hay chance alguno de decir algo más que no sea un “mijito rico”. Me acordé de mis amigas de Serena, decían que hay hombres ricos y hombres lindos (me llevó años entender la diferencia, pero es cierto, hay hombres que tienen pinta de galán, los ricos, y otros que sólo tienen cara de ángel o de niño bonito, los lindos) y otra clasificación: hombres simpáticos o que tienen bonita letra (sólo lindos por dentro) y hombres ricos (se agrega el plus externo). ¿Tendrá el club de Toby algún tipo de tamizaje como éstos? Me extrañaría si no es así!!!

Retomando la idea de qué es lo que esperan de una, me cuesta saberlo… sólo por decir algo, creo que buscan mujeres tiernas, inteligentes, damas, comprensivas, cariñosas, divertidas, sexys cuando es necesario, el resto ya son gustos personales.

Y acerca de cómo comportarse al salir de cacería, hay que saber jugar con dos factores: el tipo de hombre que interesa (algo así como tantear terreno) y sobretodo demostrarse tal cual se es. No le encuentro mucho sentido querer aparentar ser una mujer avasalladora, si en realidad se tiene su cuota de sensualidad, pero también de ternura, primero porque al final lo atrajo una mujer que no existe y segundo porque con el tiempo aflora el verdadero yo, y surgen los problemas (el típico “no eres el mismo del que me enamoré”).

Pero sea o no del gusto universal masculino, toda mujer despierta amor en algún hombre, las lindas, las feas, las calladitas, las fatales, etc. Lo que toma tiempo es que Cupido acierte en sus flechazos.

No puedo tener de fondo algo más ad hoc… My kind of lady de Supertramp

Let me tell you what I want to say

You’re the only one who can make me feel this way…

…My kind of lady

I’m not the same since I met you

All of my dreams had fallen through

And then you came along

One magic night when things went right it was so fine

Looked in your eyes and realized that you were mine

And nothin’ under the sun of moon

Can make us be apart

Sep
9

Vicisitudes rumbo al hospital

By Lee  //  Posts  //  7 comentarios

Ayer tuve el no-mejor-comienzo-del-mundo en mi práctica como enfermera del adulto. Como diría Juanín Juan Harry lo recuerdo muuuy bien…

Salí de mi hogar a las 7:20am echando maldiciones por lo escuálido de mi atuendo, porque era imposible andar como oso polar si tienes que después cambiarte de uniforme a lo flash o bien soportar andar como burro en la pampa cargado de abrigos ante un sol burlesco.

En el paradero, tomé la micro tipín 7:25, todo bien hasta ahí, el pasillo iba, en una escala de lleno de 1 a 10 (siendo 10 el nivel lata de sardinas), con nivel 7. Afortunadamente, el viejito que me miraba con un ojo que tenía pinta de ser de vidrio, se bajó en Gran Avda (a unos 10 minutos de mi casa) y me apoderé rauda y veloz de su asiento. Iba happy: el sol me daba en la cara y el frío iba causando menos estragos, andaba sobrada de cariño con el tiempo, saldríamos temprano de la práctica, etc. La micro siguió por Avda. Lo Ovalle y dobló unas calles más allá de Santa Rosa, y como esos terrenos ya me empiezan a ser desconocidos, no les podría relatar el camino con precisión, además sería latero y arruinaría mi historia.

La cuestión es que en una de esas calles de la dimensión desconocida, siento un golpe eléctrico en mi pierna acompañado de la cancioncita del juego de Zelda… era mi celular. Me llamaba la mamá de la Ardilla, para avisarme (nunca entendí bien porqué) que la Ardilla iba descargando su furia a lo largo de un taco en el 26 de Pajaritos y que era muy poco probable, casi imposible, llegar a las 8:30 al Sótero del Río (no lo dije antes, pero ahí me toca hacer la práctica) Me preguntó a cuánto estaba yo y le dije que a unos 20 minutos. Cuando dejamos de hablar miro el reloj del celu y eran las 08:40… me quedé viendo como pánfila la hora porque no podía entender cómo me demoraba tanto si lo normal es llegar a lo mucho en una hora, además no había taco en el camino. Al final pensé total….primer día… se perdona y me resignaba a la no-tan-feliz-idea de levantarme a las 06:00 de miércoles a viernes para tomar la micro 20 minutos después y así estar firmando a las 8:15, con la chaqueta del uniforme a medio poner, en el 4° piso del Sótero.

Me bajé de la micro buscando un camino porque los trabajos de línea 4 del metro tienen la soberana escoba en Vic. Mackenna. Llegué al edificio de Adultos y divisé una manga de… gente!…sí… que deduje eran mis compañeros (no digo compañeras porque habían hombres) Encontré a la Angeles que me preguntó por la Ardilla y le conté, aproveché de llamarla y me hablaba con voz de pocos amigos (comprensible) así que fui precisa. Al poco rato, la Angeles me dice qué hora es, yo pensando que las profes para variar nos habían abandonado, miré el reloj de mi celu (again) y ví incrédulamente que eran las 08:32… había sido presa de un hoyo de gusano… entré en la dimensión sin tiempo!!!… bueno, esas son mis conclusiones hasta hoy.

Siguiendo la mañana, subimos al 3er piso, donde estaban los casilleros, guardamos mochilas, etc, etc. Le dije a la profe que mi amiga llegaría tarde y subimos un piso más. Ahí la profe nos dejó en grupos de a 3 a cargo de un paciente para ambientarnos con la rutina. Mi paciente era una señora de edad, súper desorientada y con sordera de esas que sin gritos no te entienden… o sea… de lo poco que le decíamos y que nos escuchaba, entendía la mitad, porque el resto lo respondía con incoherencias… comprenderán lo fluido y productivo de la entrevista…

A las 10:30 (gracias a Dios!) terminó la visita (lo normal es a las 12:30) y la profe nos dijo despídanse de las enfermeras del piso, para mis adentros pensaba que era inútil ya que nuestro contacto no superó el hola cuando nos presentaron, pero para dejarla feliz fuimos… mi compañera le toca el hombro a una de ellas y le dice nosotras nos vamos ya y ella, sin dar vuelta la cara, responde con un amoroso y acogedor a su docente!!! (traducción: avísenle a su docente, dejen de webiarme)

Así concluyó una mañana en el Sótero del Río. Comprenderán que un comienzo de ese tipo no es muy positivo para mi inestabilidad vocacional, pero confío en jamás trabajar allí.

Como dato adicional, el martes empezamos la práctica de comunitaria en un consultorio de La Pintana (cultivando eso de que los delincuentes respetan el uniforme de enfermera) y fue mucho más entretenido que el Sótero, allá tenemos que trabajar con un grupo de señoras diabéticas, las conocimos ese día y son re-entretenidas. Además nos van a dejar en auto, van o como se llame.

Así que estaré en práctica de martes a jueves, levantándome tan temprano como hasta ahora y, al menos en el hospital, me limitaré a hacer lo mío, no me quiero calentar las neuronas con gente amargada (me pregunto si en todo trabajo es así… resignación…)

Bueno, bueno… será hora de ponerme a estudiar (ya son las 15:30), tengo prueba mañana y pretendo asegurarme desde ya la eximición del examen. Deséenme suerte, sobretodo en la práctica…

PS: Gracias a los que subieron las fotos del encuentro blogger, están bonitas y así les puedo ubicar las caritas

Sep
2

Soundtrack

By Lee  //  Posts  //  11 comentarios

Una de mis partners, la Chikis, me comentaba el otro día, no recuerdo bien cuándo, sobre una película bastante especial, desconozco su nombre y reparto, pero lo que sí sé es que se centraba en una persona adinerada que mantenía, como si fuera su sombra, a un banda de músicos, lo perseguían en cada paso que daba. La razón: tocaban melodías según la situación que vivía, un verdadero soundtrack particular; si estaba triste, elaboraban una tonada ad hoc a su congoja, si partía corriendo por la calle, lo salían persiguiendo con todos sus instrumentos a la par que sonaba una música frenética. Me gustaría que la Chikis recordara cómo se llama la película, porque la verdad me intriga mucho.

La cosa es que sin ser una persona millonaria (rica a lo mejor, pero esa es otra historia… jajaja), tengo también mi propia banda sonora para la película que es mi vida. Los intérpretes del soundtrack son artistas de fama nacional e internacion   |al, que han quedado dando vueltas en mi cabeza, grabados eternamente con las risas, dolor u otras emociones que en determinada situación han sido tan intensas que no se despegarán nunca de mi inconsciente-consciente. Es tal como sale en la película que les relaté: canciones que retumban como si estuviera en primera fila de un concierto, que nacen en cada momento del día, según lo que esté aconteciendo.

La mayoría de estas cancioncillas son las que, por A, B o C motivo eran características de un momento especial y cada vez que recuerdo esa instancia o me pasa algo relacionado a ello, comienza a sonar en mis oídos. Les doy un ejemplo… mi único ex, con el cual duré menos que un candy, terminó conmigo en una época en que mi prima estaba empeñándose en sacar en guitarra la canción Carnaval de Lucybell. Sumando lo mucho que la escuché en ese tiempo y lo cortavenas que es la letra, la agregué a mi repertorio, entonces cada vez que me bajaba la melancolía por él, sonaba Carnaval en mi cerebro. Lo triste es que, aun cuando ya no recuerdo ese episodio de mi vida con la angustia que antes la acompañaba, la canción quedó clasificada como depresiva, al punto que la mayoría de las veces que la escucho me caen las lágrimas.

Pero también las canciones me nacen sin motivos específicos, porque, siguiendo el mismo ejemplo, al tiempo después que me dió el THE END, comenzaba un nuevo repertorio ante su recuerdo, más agresivo que melancólico, se trataba de Break Stuffs de Limp Bizkit. (qué bipolar puedo ser… )

Y así, la lista de canciones es larguísima, pero no se las podría decir todas, ya que surgen en el minuto la gran parte de ellas. De las que sí me acuerdo es de In the End de Linkin Park (para cuando me ilusioné con un amigo que al final nunca me pescó), Wonderwall de Oasis (veranos en El Quisco), My Innmortal de Evanescene (cuando pienso en momentos dulces con mi Felipito), Little Green Bag, la canción de Perros de la Calle (para esas veces en que camino por la vida y me siento élficamente diosa), Breaking the Habbit de Linkin Park (cada vez que me empieza a nacer con fuerzas la ira interna), el tema final de Jurassic Park, ese que es en piano (es para momentos… no sé… que me dejan pasmada ante algo muy bonito), Easy (gira de estudios en 4° medio), Take on Me de A-Ha y todas las canciones de ELO me hacen pensar en mi padre y mi tío Choche, y las de Juan Luis Guerra y Luis Miguel en mi tío Manolo y sus viajes en la camioneta mounstro a La Serena.

Me pregunto si seré la única con este soundtrack personal… para ser franca lo dudo, es demasiado entretenido intensificar las emociones del día a día de esta forma, es como sentirse protagonista indiscutido de su propio film.

Y ustedes… en qué canción viven ahora?

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