Verdad absoluta

Publicado el 17. Sep, 2004 por admin en Posts

La frase que más recuerdo de mi curso de ética, es “la única verdad que tenemos desde el momento en que nacemos, es que vamos a morir” Al principio la encontré bastante deprimente y fatalista (literalmente), pero luego comprendí que no puede ser más cierta. Mucho podemos especular sobre cómo será el futuro de otras personas o de nosotros mismos (será exitosa, me dedicaré a investigar en España, tendremos muchos hijos, etc) pero nada de eso es tan certero como decir que algún día moriremos, y debemos aprender a asumir, como especie humana, la impotencia que genera no poder hacer nada para evitarlo.

Más de una vez he pensado cómo voy a morir, qué pasará por mi mente en los últimos instantes de mi existencia, con quién estaré en mi lecho de muerte, de qué moriré, etc. Evidentemente no lo hago muy frecuentemente, porque me genera una profunda inquietud, miedo, miedo a lo desconocido, porque si bien tengo mis teorías muy personales de qué ocurre tras el último hálito de vida, nadie ha vuelto del más allá para decirme qué tan acertada estoy.

Este miércoles tomé el primer paciente en el Sótero, la señora Z de 64 años, soltera y sin hijos, con fibrosis pulmonar e insuficiencia respiratoria severa. La primera vez que la ví estaba recibiendo muchísimo oxígeno, tenía calor y de lo poco que pude conversa con ella, me dijo que había una niña que la trataba muy bien (yo le había dicho que desde el jueves me dedicaría a ver de qué forma la podía ayudar). Ayer llegué al servicio, esta vez con todo el tiempo del mundo, y estaba media dormida la señora Z, con el mismo oxígeno del día anterior y esta vez me fijé que tenía pasando suero con morfina. No la quise despertar, pero de repente se ponía a hablar en sueños y a mover los brazos, así que lo hice y media desorientada me preguntó qué día era y si se había acabado la noche. Mientras yo sacaba datos de su ficha para dejarle su plan de cuidados del fin de semana, seguía despertando a ratos y hablando entre sueños. En eso llega el médico a su cargo, revisa la ficha, le deja indicaciones, la examina y me dice tú eres su enfermera?, pensé que era la única que se quedaba exclusivamente a su lado y le dije que sí, y me responde ella se va a morir… No sé qué cara le puse, pero me quedé callada y absorta en su letal diagnóstico, tenía la sensación de decirle Y qué sabe usted…no porque diga que se va a morir lo hará!, pero su expresión era bastante segura. Al poco rato llegó mi profe y le conté, empezamos a pensar en cómo comunicarnos con los familiares para que la acompañaran.

Al poco rato, el médico vuelve a verla, aprovechamos de tomarle la saturación de oxígeno, tenía 34% (lo normal es 95 a 100), ahí las cosas empeoraron… se nos iba en la mañana.

Esas horas fueron angustiantemente eternas, tenía que tomarle más seguido los signos vitales, llegó un momento a tener tan bajo el pulso que la presión arterial no se la podíamos medir. Tomé sus manos, estaban con un frío propio de algo que ya no tiene sangre… Corrimos su cama y le pusimos un biombo, para que estuviera más tranquila con su familia, al poco rato despierta y pregunta angustiada el porqué… decía varias veces me voy a morir porque le costaba muchísimo respirar, aún con oxígeno a full… pensé qué sentido tenía decirle sí, se va a morir si lo único que conseguiría era hacer de sus últimos minutos un martirio.

A ratos seguía moviendo sus manos y hablando incoherencias en voz baja… de vez en cuando trataba de encontrar su pulso y éste desaparecía en lapsus que me daban escalofríos de pensar que había llegado su hora.

Eran las 12, hora en que su familia, que andaba en el médico porque su padre también tiene fibrosis pulmonar, debía estar por llegar. Mientras no lograba sacarme la idea que cada minuto podía ser el último, aparece la Angeles y me dice que la profe nos llama para ver algunos pacientes. Tuve que salir de la sala y le dije a la auxiliar que volvería luego.

La reunión con la profe terminó como a las 12 y media, nos dijo que nos fuéramos, antes quise ver, por última vez, a la señora Z, entro a la sala 9, miro a la izquierda y estaba tapada hasta el cuello, con los ojos cerrados, un pequeño almohadón extra en su cabeza, sin el oxígeno, sin la morfina… fueron segundos en que olvidé dónde estaba y me sumí en su rostro sin vida.

Miré después a la auxiliar, quien me confirmaba con sus ojos lo que estaba ocurriendo. Me dijo que había sido todo muy tranquilo, que ocurrió poco después que yo salí y por las circunstancias era obvio que sus familiares no alcanzaron a llegar. Fui la persona que más tiempo pasó a su lado en sus últimas horas de vida, lo cual me sembró reflexiones que hasta ahora permanecen. Sigo con la duda de si habrá sido mejor haber salido poco antes de que ella falleciera, considerando que nunca he estado en esa situación, o si hubiese sido mejor para ella sentirse, aun dentro de su inconsciencia, acompañada por alguien que apenas conocía, pero que se preocupaba por ella.

Nadie está 100% preparado para su propia muerte y tampoco para la de los demás, incluso cuando te dediquen clases a analizar el tema. Siempre me han dicho que no es del todo bueno encariñarse con los pacientes, creo entender el porqué, pero de esa forma es muy fácil caer en lo insensible, a limitarse a lo técnico, olvidando que detrás de esas agujas, de esos vendajes y sondas, hay personas.

Anoche, al meterme en la cama, pensé qué sería de la señora Z, más bien de su alma, cuando en eso la puerta se abrió (no del todo, sólo se desencajó la llave) No pude evitar creer que era ella, que de alguna forma me decía estoy bien. Entiendo si alguno de ustedes me dirá baaa… si apenas te conoció, pero quedé con la sensación que no fue en vano estar a su lado esas últimas horas. Aunque no rezo sino por razones de peso o por hacer causa común con gente católica, anoche lo hice, pensando en que podría ser útil, como dicen, para el descanso de su alma.

Aun cuando tengo mis conflictos con ese hospital, creo que será el que más enseñanzas me dejará.

Por el momento sigo reflexionando… tratando de comprender… sólo tratando.

15 Responses to “Verdad absoluta”

  1. Nico Rivas 17 September 2004 at 6:40 pm #

    Tampoco te conosco, pero tambien me dejaste pensando.
    No si será una certeza de que vallamos a morir, no sabemos qué es la vida, tampoco creo que podamos decir que es la muerte. De ninguna forma podemos imaginar que algo termine, o que algo sea infinito, lo que es yo, creo que después de la muerte, nuestra existencia simplemente se acaba.

  2. sue 17 September 2004 at 7:19 pm #

    Un post bien fuerte, para quedar reflexionando…

    Sólo sé que la vida es muy frágil

  3. nada 18 September 2004 at 9:25 am #

    Wow… uno nunca se acuerda de como se sentiran o que piensan las personas que acompañan y cuidan a nuestros enfermos; ya sea cuando mueren o cuando simplemente se mejoran y se van… Que complicado, yo seria incapaz de realizar esa labor..
    Felicitaciones, yo creo que el tener ese interes y esos sentimientos hacen de ti una excelente enfermera
    Besos

  4. konus 18 September 2004 at 12:14 pm #

    Dios quiera nunca pierdas la sensibilidad!. Todos sabemos que en cada ámbito hay cosas que se vuelven rutinarias, pero tu labor y la de los médicos NUNCA debiese ser así. Te Felicito, y anímo para que continúes en esta labor que leyéndote veo que es tu vocación :)

    PS: No se me enoje con el “Como estamos el día de hoy?” jejej :P

  5. el mandril 19 September 2004 at 9:04 am #

    Srta Lee,
    Ver irse de la vida a un ser viviente es una experiencia traumática. Esta señora no tenía hijos, y en esos casos lo que la sobrevivirá será el recuerdo de lo que hizo, a quienes ayudó, los regalos que hizo a niños de cumpleaños, los gestos de buena persona simples del día a día.
    Tratamos de explicar la muerte de manera racional o de manera sobrenatural. Nos decimos que “seguimos viviendo en nuestros descendiantes”, o creemos en “almas que siguen más allá de la muerte física” – pero, el gran misterio continúa.
    La única verdad es que no tenemos la más mínima idea qué pasa después de la muerte si es que pasa algo.
    El único y real consuelo es haber ayudado a bien morir a una persona, el respetar sus deseos y el recordarla sonriendo.
    Simples humanos – qué más podemos hacer sobre este gran misterio.

  6. Marcos Vasni Navarro Vargas 19 September 2004 at 2:03 pm #

    Sabes… Yo no le tengo miedo a la muerte, pero si estuviera muy cercano a ella, me gustaría que el personal médico que este llevando mi caso sea como tu, consciente de la realidad, del dolor de los otros, y de lo que significa estar vivo…

  7. Jerry 19 September 2004 at 10:07 pm #

    Uno creer estar preparado para todo…. UNO CREE…solo cree

  8. Anonymous 20 September 2004 at 6:29 am #

    Demasiado fuerte. Concuerdo con lo que ya han dicho. Lo peor de esto es que después talvez te termines acostumbrando. ¡Aberración!

    Guillermo H.
    http://www.webzetera.tk

  9. Alvaro Magaña Tabilo 20 September 2004 at 10:22 pm #

    Que cierto, que cerca anda la muerte, que triste a la vez pensar que todo acaba sin saber con que destino

  10. Ma®ía Pastora 21 September 2004 at 2:20 pm #

    Admirable, realmente yo no sé qué pasaría si estudiara una carrera así. En el periodismo a veces también tenemos dilemas éticos, pero creo que no se comparan con esto. Admirable. No pierdas nunca la sensibilidad, porque he ahí la diferencia.

  11. GuiLLe 21 September 2004 at 4:52 pm #

    … Ahhhh.. Srta.Lee…. no imagino vivir lo que tú has vivido, sólo puedo decir… No pienses tanto, y procura estar tranquila… Lo demás acerca de la Muerte son cosas que jamás sabremos… Sigue adelante, estoy seguro que serás una excelente enfermera.

    Eso por ahora.

  12. Roberto 22 September 2004 at 9:51 pm #

    Qué linda historia Señorita Lee.
    Un cable a tierra.
    Eso fué.

  13. Cainista 23 September 2004 at 1:12 am #

    He vivido la muerte de cerca un par de veces.. y uno queda con la sensación, qeu nadie puede ponerse en tu lugar… sólo uno sabe el dolor, el vacio y el vedadero significado de algo que te desgarra por dentro con esa sensación de impotencia y rabia seca cuando muere tu hermana.
    Creo en la vida como en un sueño, del que despertamos cuando morimos y aprendemos en cada nuevo sueño.
    Dicen que uno muere un poco al partir.. pero los que de verdad mueren un poco son los que quedamos en este sueño, tratando de encontrar el sentido a esta vida que no tiene sentido si no crecemos un poquito más cada día.
    No pierdas tu capacidad de asombro querida amiga… y ya ves.. como me recomendaste.. aqui estoy.. al pie del “blog”
    Hijo de Caín

  14. Anonymous 23 September 2004 at 2:59 pm #

    Como dijo Roberto “un cable a tierra”…y creo que es verdad lo que dices.

    Lúthien

  15. Fatamorgana 8 October 2004 at 7:04 pm #

    En lo del taller para auxiliares ayer hablábamos del respeto a los pacientes, los alumnos (as) contaban sus primeras experiencias de pràctica las cuales fueron en lugares bastante fuertes como la posta del san josé o el geriátrico.. y cómo los había afectado ver que gente se moría sola, sin nadie que se diera cuenta o en circunstancias inhumanas.
    Y luego de eso leí tu post… y claro, recordélo complejo que es trabajar con la vida y con la muerte de manera diaria…pero tambìén agradecí el que tomaras en cuenta lo del endurecerse, lo de que a uno le llega o no llega y que finalmente el sistema de salud apesarde “preocuparse del cuerpo” tambièn se pregunta por el alma.
    Gracias por saber que en tu preocupación está la seguridad de que haya gente que muera.. con dignidad.. que es sumamente importante.
    un abrazo…

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