Freedom…please
Recién ahora me puedo sentar tranquila a escribir, tras varios días sumergida en mi laburo estudiantil, mientras afuera, un día nublado da a pensar si realmente llegó la primavera.
Esta semana fue bastante distinta a las anteriores. Como dije en el otro post, el jueves estaba programada mi primera presentación de paciente en el Sótero y la I-4 del curso. Si bien tenía intenciones de dar ambas (no veía otra alternativa), la semana me fue poniendo algunas trabas.
El plan inicial era estudiar para la I-4 el martes, en tanto que el miércoles prepararía mi presentación (ese mismo día recién conocía a mi paciente) y todos felices. Pero, un dolor de estómago el martes destruyó mi plan maestro, sólo pude irme temprano a casa, abrigarme y tirarme a la cama. Yo no sé si seré muy débil o hay dolores que bloquean a cualquiera, no dejan cabeza para nada. Pensé entonces que de alguna mágica forma podría el miércoles preparar mi caso clínico y leer los 2 textos que me faltaban para la I-4, total tendría toda la tarde libre. Esperanzada, llegó la mañana del miércoles, conocí a la señora Gioconda, insuficiente renal y con miles de patologías extras. Considerando todo lo que debía preparar en torno a su caso, se daba el plus que mi docente guía es requetecontra experta en insuficientes renales, o sea, tenía que hacerme lo más mentor posible en el tema si quería sacar un digno azul.
Salí del Sótero cerca de la 1 de la tarde, llegué a San Joaquín y tras almorzar me fui a los computadores a sacar info de los mil y un medicamentos y enfermedades que no conocía, entre medio de eso aproveché de subir el post anterior. Luego me largué a biblioteca, eran como las 16:00 hrs y entre la bulla (paradójico si pensamos que es una BIBLIOTECA) y los nervios que surgían al ver el tiempo en mi contra, me di cuenta que era incompatible con la vida hacer todo lo que quería antes de irme a dormir (si bien en primer año era capaz de pasar la noche en vela si tenía que estudiar, ya deseché ese camino porque a los pocos días te pasa la cuenta). Así que pensé, si tuviese que optar por la prueba o el caso clínico, cuál escogería; me fui por presentar paciente, porque no tenía otra fecha para hacerlo, así que salió la interrogante #2: dar la I-4 con la certeza que no me iría bien (mi estudio era demasiado mula) o conseguir un certificado médico.
Al final del día, opté por lo segundo, porque así podría estudiar tranquila y además era injusto pagar el pato por un dolor de estómago que nunca me busqué.
Llegó el jueves y con toda la confianza del mundo presenté a la señora Gioconda, tuve mis puntos fuertes y débiles, me dió como un 47, nada mal para ser la primera presentación de paciente en mi vida y tomando en cuenta que con suerte la primera vez se saca un azul (son un poquito exigentes…) Al terminar, desaparecí del mapa y me fuí temprano a mi casita, demasiado tranquila y happy.
El viernes, no tenía nada del otro mundo, cero interrogaciones y una clase de Biliar en la tarde. En la mañana, en la micro, iba con esa freedom que me ataca de vez en cuando, son unas ganas tremendas de escapar, cuando el relax y el día hacen la combinación perfecta para tomar un auto (si supiera manejar
) y huir sin destino fijo, escuchando en la carretera algo movido de Juan Luis Guerra, un poco de ELO o si es de noche, una canción de Norah Jones que dice come away with me in the nigth. Ahora que lo pienso, me encantaría ir unos días a La Serena, allá está la casa donde viví 4 años y al lado viven mis tíos, así que no llego como extraña. No hay nada mejor que andar por la Avenida del Mar, sea caminando, en bicicleta o en el auto con el vidrio abajo, luego instalarse en la arena y tomar ese sol delicioso, meterse al agua tibia si el clima acompaña, balancearse en los columpios, comer un helado, conversar largo rato y partir de vuelta a casa tipín 7 de la tarde, donde te espera la hora de once llena de risas y una mullida almohada.
Parece que ya extraño las vacaciones, será porque el verano que pasó no tuve.
Supongo que a todos nos vienen de repente esas ansias de escapar, que buscan quebrar la monotonía citadina; quisiera ser parte de aquellos desquiciados valientes que logran aplastar por un día al sistema y dejarse llevar por la locura, aunque sea por unos momentos. Por ahora, me conformo con disfrutar la idea de no haber ido hoy al Sótero (tenía que ser sushi de 9am a 5 pm), todo gracias a la licencia médica desde el jueves hasta hoy
y pensar que faltan menos de 3 meses para respirar, como dijo Luis Miguel, sol, arena y mar.
Esta semana fue bastante distinta a las anteriores. Como dije en el otro post, el jueves estaba programada mi primera presentación de paciente en el Sótero y la I-4 del curso. Si bien tenía intenciones de dar ambas (no veía otra alternativa), la semana me fue poniendo algunas trabas.
El plan inicial era estudiar para la I-4 el martes, en tanto que el miércoles prepararía mi presentación (ese mismo día recién conocía a mi paciente) y todos felices. Pero, un dolor de estómago el martes destruyó mi plan maestro, sólo pude irme temprano a casa, abrigarme y tirarme a la cama. Yo no sé si seré muy débil o hay dolores que bloquean a cualquiera, no dejan cabeza para nada. Pensé entonces que de alguna mágica forma podría el miércoles preparar mi caso clínico y leer los 2 textos que me faltaban para la I-4, total tendría toda la tarde libre. Esperanzada, llegó la mañana del miércoles, conocí a la señora Gioconda, insuficiente renal y con miles de patologías extras. Considerando todo lo que debía preparar en torno a su caso, se daba el plus que mi docente guía es requetecontra experta en insuficientes renales, o sea, tenía que hacerme lo más mentor posible en el tema si quería sacar un digno azul.
Salí del Sótero cerca de la 1 de la tarde, llegué a San Joaquín y tras almorzar me fui a los computadores a sacar info de los mil y un medicamentos y enfermedades que no conocía, entre medio de eso aproveché de subir el post anterior. Luego me largué a biblioteca, eran como las 16:00 hrs y entre la bulla (paradójico si pensamos que es una BIBLIOTECA) y los nervios que surgían al ver el tiempo en mi contra, me di cuenta que era incompatible con la vida hacer todo lo que quería antes de irme a dormir (si bien en primer año era capaz de pasar la noche en vela si tenía que estudiar, ya deseché ese camino porque a los pocos días te pasa la cuenta). Así que pensé, si tuviese que optar por la prueba o el caso clínico, cuál escogería; me fui por presentar paciente, porque no tenía otra fecha para hacerlo, así que salió la interrogante #2: dar la I-4 con la certeza que no me iría bien (mi estudio era demasiado mula) o conseguir un certificado médico.
Al final del día, opté por lo segundo, porque así podría estudiar tranquila y además era injusto pagar el pato por un dolor de estómago que nunca me busqué.
Llegó el jueves y con toda la confianza del mundo presenté a la señora Gioconda, tuve mis puntos fuertes y débiles, me dió como un 47, nada mal para ser la primera presentación de paciente en mi vida y tomando en cuenta que con suerte la primera vez se saca un azul (son un poquito exigentes…) Al terminar, desaparecí del mapa y me fuí temprano a mi casita, demasiado tranquila y happy.
El viernes, no tenía nada del otro mundo, cero interrogaciones y una clase de Biliar en la tarde. En la mañana, en la micro, iba con esa freedom que me ataca de vez en cuando, son unas ganas tremendas de escapar, cuando el relax y el día hacen la combinación perfecta para tomar un auto (si supiera manejar
Parece que ya extraño las vacaciones, será porque el verano que pasó no tuve.
Supongo que a todos nos vienen de repente esas ansias de escapar, que buscan quebrar la monotonía citadina; quisiera ser parte de aquellos desquiciados valientes que logran aplastar por un día al sistema y dejarse llevar por la locura, aunque sea por unos momentos. Por ahora, me conformo con disfrutar la idea de no haber ido hoy al Sótero (tenía que ser sushi de 9am a 5 pm), todo gracias a la licencia médica desde el jueves hasta hoy
P.S. : Por fin, después de tantos alegatos en defensa de mi hermana y mía, logramos nuestro objetivo… Almendra, de 2 semanas, ojos rojos, pelaje blanco y naranja, se alimenta de semillas de maravilla y en estos momentos está durmiendo escondida entre un gorro de lana en el segundo piso de su jaula

WoW… Yo siempre aplico la técnica de una buena licencia médica legal. Te da más plazo… y la mayor parte de las veces logras hacer todo bien.
Mucho ánimo chiquilla!, que se te lee en cada letra que quieres ser una buena enfermera!.
~Abrazos
No se como resistes la tentación…. por mi lado soy incapaz de resistir!!!
Nah.. la verdad es que lo mejor de todo es saber que, de cuando en vez, si podemos tomar el camino que empieza afuera de la puerta y desaparecer por unos dias… saber postergar la tentación y caer cuando nada puede interrumpir tu fuga.
.. Que entretenido tener un Hamster, espero que lo cuides. (O mejor dichjo.. a ella…)
Gracias por Visitarme (Vuelve Pronto)
Eso por ahora…
son crencias y explicaciones que nos damos para darle sentido al sacrificio, si hablamos de la felicidad o el amor, esos bichos verbales están en otro lado y a veces beben de nuestra responsabilidad y compromiso, es raro todo ¿no?
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