Sindrome Peter Pan
En menos de 24 horas, sentada afuera de mi escuela, vi pasar un tipo de 30 y algo años, en scooter por la calle principal del campus, fue uno de esos episodios que le quitan lo cotidiano al día. Primero se me ocurrió que era un guardia y el scooter todo top era un nuevo sistema para ir rápido, pero no tenía uniforme y en realidad los guardias de San Joaquín no tienen una contextura física muy ad hoc para equilibrarse en un scooter. Y el viernes, cuando venía del Cediuc, lo volví a ver, otra vez en su scooter y con la misma camisa roja fashion. El espectáculo es una buena mezcla de comedia y freakismo.
Se trata de una nueva generación de adultos que necesitan ir a la vanguardia, tienen que manejarse en la dinámica de la tecnología, de lo cool, ser topísimos y por supuesto ser totalmente encajables en un universo de jóvenes. Es como un sindrome de Peter Pan, se niegan a crecer… algunos a madurar. Entiendo que existen adultos que llegan a los 40 con ropas de cuero y una moto al más puro estilo del Lolo Palanca, que conducen su buen Mercedes deportivo y que tienen las secretarias más fashion en su oficina, porque era su sueño de cabros chicos y ahora que tienen suficiente solvencia económica, se dan el gusto. No los reprocho. De hecho qué problema tiene andar con el notebook más nuevo del mercado en el maletín, con el celular con señal hasta Marte (nunca se sabe cuándo podremos viajar hasta allá) en el bolsillo, o llegar a la casa y jugar con la plataforma más reciente de Play Station o de la X-Box. El punto es asumir con dignidad la edad, lucir la madurez cuando ésta sea necesaria. Y no hablo de tener que andar serios por la vida, autómatas, ser personas graves, al contrario, me gusta la idea de mantener viva el alma de la niñez, mientras seamos capaces de hacer gala de la evolución mental, porque la edad intelectual pesa más que la del carné de identidad.
Muy probablemente, en 20 años más, tendré el mejor notebook que mi bolsillo pueda costear, diré que tengo palm, tengo zapatillas raras y uso lap top. Porque así como ahora salgo con la hora justa los lunes por quedarme viendo Dora la Exploradora y gritar zorro no te lo lleves!, veo todos los capítulos de Bob Esponja y me baja un estado catatónico por todo lo que sea rosado y/o para niños, difícilmente me desprenderé de mi plano mental de 7 años aunque cronológicamente tenga 4 décadas. Soy la cosa más infantil, lo sé. Pero puedo ocultarlo cuando tengo que demostrar que tengo 20 años, incluso a veces la vida exige un poquito más de edad psicológica.
Si me preguntan, me encantaría que el mundo estuviera lleno de adultos con alma de niños, pero que también pudieran demostrar en sus decisiones los años que llevan pisando este planeta. Porque ser niños no significa ser inmaduros, si así fuese no se explicaría la gran masa de supuestos adultos que distan mucho de la madurez.

Buen tema… excelente! en realidad, porque nos toca a todos, tarde o temprano.
Pero si pudiera ir un pasito más allá y decir algo que en diagonal viene a lo de Miss Lee, quiero hacerlo. Esto es básico, re básico, y es lo primero que me impactó cuando salí de Chile y anduve patiperreando por lugares con culturas más viejas o más vitales.
Es algo en que los chilenos nos super equivocamos y que es tan poderoso y arraigado que es una variable que moldea nuestra sociedad y nuestra manera de ser. Con esfuerzo – miento, sin mucho esfuerzo la dejé atrás, porque siempre fuí pájaro raro, diferente en eso sentido.
Es el “aparentar” y su consecuencia (o causa) inmediata: el “hacerse toda una idea de alguien a primera vista”. O por la facha. O por la pinta, o como le digan ahora.
Simplemente – eso NO EXISTE afuera… de Chile o de Latinoamérica, no sé.
La LIBERTAD para expresarse a sí mismo en lo que sea, en la vestimenta, en el estilo, en los gustos… la LIBERTAD para hacer lo que realmente te gusta sin que te importe un pucho la edad o la mirada de los vecinos o la opinión de la calle – es lo que se respira allá afuera.
Y eso es re lindo y vivificante. Yo hice toda una carrera yendo para todos lados en bicicleta (cómo se habrían reído de mí en Chile!). Ahora, por ejemplo, en la actualidad mi jefa es una francesa absolutamente hippy a pesar de sus 45 y cuatro hijos… cuando vivía en Israel, un amigo (también chileno) consiguió a través de la ONU que un gran profesor israelí de agricultura fuera a dar un taller sobre agricultura del desierto a Chile. Mi amigo lo acompañó y me decía que le dió verguenza que el tipo, el gran experto, andaba allá en chalas y shorts y llegado un momento se metió al barro a apalear para hacer zanjas, mientras los ingenieros chilenos – de terno y corbata – lo miraban “horrorizados” desde la orilla del camino!
Debemos aprender que la persona NO se define por su facha, ni su edad, ni cómo “impresiona” en el cóctel… el trabajo de conocerla es MUCHO más profundo. Su capacidad no tiene NADA que ver con cosas externas como su carro, sus ropas, su pelo o el año en que nació.
Eso es absolutamente secundario. Cuando los chilenos integremos eso a nuestras vidas, el país entero cambiará – para mejor.
Puede ser… pero hay una diferencia, no vuelo con zapatos de punta verde, sino con mis urbano-shoes-tecbo-bakanes-de_colectivo_under-rojo
Ser niño es “the best” pero quedó clarísimo que con madurez… te lo dice una niña adulta rehabilitada jaja porque yo tenía la pura edad cronológica no más, ahora soy cabra chica que toma decisiones de grande jeeje
oye me encantó el tema…pero más me gustó tu reflexión final. Super ad-hoc y muy verdadero. A mi me gusta ser infantil y siempre me describo como “inmadura”, pero la verdad es que llegando a ciertas situaciones soy responsable y actúo de acuerdo a mi edad….cariños y nos vemos el 22.
Creo que aunque se tengan más de 70 años, el alma de niño sigue existiendo, sólo va en la persona y su visión ante la vida, yo a veces miro a mi sobrino que tiene 1 año 4 meses y me pongo a pensar en que ellos son tan felices con lo que uno les da, y con tan poco se ponen contentos y lloran solo cuando se caen o tiene alguna necesidad física, y pienso: esa es una parte de la cual debo ser y la otra es aplicar la madurez cuando sea necesario, en la toma de decisiones, en los asuntos más importantes.
Hay que ir por la vida balanceándonos para no perder el equilibrio.
Salu2 Srta. Lee !!!
gran tema, pero sabes la “imagen es nada”, o deviera ser asi, cumplir con ciertos moldes es super retrogrado, creo. aunque igual es chocante ver a un tipo en sus 40s en un lugar pa gente en de 20s. me refiero a una discotec por ejemplo.
si al final en la diferencia esta el gusto, ser originales, creativos no tiene nada de malo
La edad es algo cirsunstancial, yo tengo 35 años y si no fuera porque tengo una hija de 13 que me hace sacar la cuenta nunca me acordaría de la edad que tengo, por dentro seguimos siempre siendo los mismos y eventalmente disimulamos para parecer serios y que no ocurra lo que te ocurrió a ti, que alguien te tache de vieja alolada, pero siempre quisieramos ser tal cual, ojalá yo nunca hubiese tenido que usar falda y tacos, soy feliz con mi ropa sport, pero tengo claro que va llegar un dia en que me voy a ver ridicula, pero será solo por un tiempo, una etapa de transición, porque cuando sea bien viejita se me permitirá todo porque dirán “volvió a la infancia” y por último a esa edad dará lo mismo.
emete
Todos deberíamos crecer personalmente sin perder el espíritu joven, pero la juventud se lleva por dentro, no hace falta que vayan vestidos a la última ni nada de todo eso para que se sientan jóvenes.
Saludos
Y hay otro tema relacionado aún peor: los viejotes que no se van de la casa de los papás. Tipos de 28, 30 o 35 años que siguen viviendo a costillas de sus viejos. Conozco a muchos, trabajan bien, obviamente llevan una vida bastante lujosa, pero la mamá les sigue lavando los calcetines. Esos sí que son Peter Panes y hay por montones.
vaya cosas te ocurren… el tipo este hubiera quedado mejor con un simple gracias…
Qué gran comentario final! Sin querer queriendo llegué aquí, y me quedé pegado… tienes toda la razón. Me encantó tu columna (y la de los Soundtrack también)
(Atentamente, uno de esos con alma de niño que pulula por el mundo…)