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Síndrome anti-deportes
Sip. Lo reconozco.
Soy lo menos deportiva que hay.
Cuando chica odiaba la clase de gimnasia, eso de tener que trotar en el patio por 5 o 10 eternos minutos era una eterna tortura (se me fatigaba el diafragma yo cacho, porque me dolía al no saber como respirar mientras trotaba
) Detestaba hacer abdominales, hasta el día de hoy me cargan, siempre trataba de falsear el número.
Voley y Basquetball también me cargaba, porque la pelota era muy pesada. En voley era lo peor, mis brazos delgaditos se transformaban en una masa morada después de jugar, era doloroso y antiestético.
Un día jugando voley, la pelota venía hacia mí y me dobló un dedo hasta atrás… después de horrorizarme me pusieron hielo y al ratito se me hinchó como globo, mi dedito se había esguinzado, así que me tuvieron que poner yeso y estuve meses sin hacer educación física, me sentí inmensamente feliz (era que no).
Lo que sí me gustaba hacer era la parte de gimnasia artística, hacer coreografías con cinta y esas cosas, era topísimo (quizás por eso me gustó por siempre el baile coreográfico)
El problema de este síndrome anti-deporte, es que no se lleva bien con la vanidad (algo que no me falta precisamente :p). Cierta personita me está cateteando (o motivando?) a que haga deporte, porque estoy rayando la papa con lo de querer bajar unos kilos (sí, quiero ser más flaca, so what?) pero poco hago al respecto. Y es que soy capaz de vivir sólo de frutas, vegetales y agua, pero de poco me sirve sin un poco de ejercicio.
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Hasta la vista, 2006!

Como que es trillado, pero inevitable a la vez, hacer un balance en esta época. Puedo decir que este 2006 fue uno de los años más agitados que recuerdo, en muchos sentidos. Mi vida, en todos los ámbitos, funcionó a mil revoluciones por hora. Así que en cierta forma, me agrada que por fin se nos vaya este año medio marrrdito, para olvidar las cosas malas y quedarme sólo con las bonitas ( caprichoso eso, but it`s true)
Bueno… sí hay que quedarse con las cosas malas, pero sólo para aprender de los errores y no tropezar de nuevo con las mismas piedras.
Revisando saldos, en pocas palabras…
Lo mejor: haber sobrevivido al internado hospitalario y a neonatología, y más que cualquier cosa, lejos lo mejor fue empezar a escribir mi preciosa historia junto a Orlando (aquí va un suspiro de fondo
)
Y lo malo: el intento fallido de pasar por la UCI (lo patée pal 2007, si lo hacía ahora terminaba en estado infrahumano), mi acercamiento al sistema de cuarto turno (cresta, que lo odio…), y otras cosas, pero que ya las mandé al baúl del olvido.
Esperemos que el 2007 sea mejorcito, mientras logre salir dignamente de la U ya tengo el 99% de esa expectativa cumplida. Se supone que en septiembre terminaré mis clases y de ahí a trabajar a full en la tesis (ya tengo partner para ello, mi amiga Andrea que se casó este año). Mayores planes futuros no haré, prefiero enfocarme en el corto plazo, con el curso de urgencia en enero (puaj!) y las vacaciones en Serena en febrero (yahoo!)
En cuanto a los planes navideños, los pasaremos en family, en el depa de mis tíos, comiendo de entrada los clásicos e infaltables tomates rellenos
Así que no me queda más, por ahora, que desearles a todos ustedes, un gran abrazo y los mejores deseos en esta Navidad, ojalá que la disfruten en familia y que el Viejito Pascuero les traiga algo lindo y lleno de sentido (o algo bien top y materialista, como ustedes lo prefieran
)
Meeeeerry Christmas, jo jo jo…
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Pequeños engendros del averno.

O sea, yo tengo una paciencia infinita con los niños, porque me encantan y soy bastante infantil (andamos por una frecuencia parecida
)
Pero a veces eso no basta para lidiar con algunos engendritos que andan por la vida haciendo berrinches, especialmente en público.
Por ejemplo, los típicos niños que uno se encuentra en el mall, tirados en la alfombra de alguna tienda, pegando patadas a la gente entre la ropa que está colgada, o que se ponen a llorar a mitad de pasillo porque quieren ir a comer helado y su mamita no los lleva.
Son esos niños que a uno les llega a dar urticaria invitarlos a los cumpleaños de los hijos, porque son los mismos que después andan botando vasos con bebida en el sillón, asustando al gato, tirándole el pelo a las niñitas o quitándole los juguetes a los otros niños.
En las consultas pediátricas también me ha tocado verlos… son esos niños que entran y empiezan a agarrar todo lo que esté a su alcance, no saludan ni pescan a nadie y cuando la enfermera o su madre intenta darle órdenes, no pescan ni en bajada (comúnmente te patean, gritan o escupen..agggg…)
También están aquellos engendros hijos de algunos de nuestros amigos que mientras uno trata de conversar con los adultos, ellos se meten a copuchar o simplemente a fastidiar… comen las ganas por agarrarlos de la ropa y lanzarlos por la ventana… aunque la verdad a quien habría que lanzar es a sus padres… cómo no pueden poner límites a sus hijos? no les dará verguenza quedar en ridículo por culpa de estos pequeños seres del averno?
Por qué malcriarán así a estos niños, será que pasan de ser niños mimados a los pequeños demonios malcriados? Quizás… creo eso sí que hay que saber hacer la diferencia, porque una cosa es regalonear a los hijos y otra muy distinta es consentirlos al punto de hacerlos caprichosos.
Pobres de estos niños… porque de seguro esa forma de vida no les servirá para siempre. Cuando crezcan deberán enfrentarse a reglas, responsabilidad y normas de buena convivencia, pero cómo lo harán si nunca las han respetado?
Toco madera para nunca formar hijos malcriados!!! No pretendo joderle la existencia a nadie ni renunciar a la vida social.
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Capital versus Provincia

Es que la verdad, los 4 años que viví en La Serena fueron en cierta forma un martirio. Será porque que a un santiaguino le quiten de repente la capital, le remueve los cimientos.
Cuesta acostumbrarse a una ciudad muy, muuuuuuy tranquila, una vez que se ha vivido ya en una ciudad que se mueve a full todo el rato.
El sábado en la noche, conversábamos con Orlando del futuro y otras hierbas, llegamos al tema de Santiago versus provincia (tema no menor, cada uno le hace barra a una de estas)
El asunto es que me tuve que poner en el escenario potencial de irme a vivir fuera de Santiago en algunos años más. Y era extraño.
Empecé a procesar sus puntos de vista. Y en varios concuerdo con él… vivir en Santiago implica no tener mucha libertar y tranquilidad que digamos. Todo lugar está repleto de gente los 365 días del año, hay pocos lugares naturales donde acudir para relajarse, las personas andan estresadas y de mal humor. En cierta forma, no es el lugar más ad hoc que digamos para echar raíces.
Pero así y todo, igual me gusta Santiago.
Lo que me pregunto es si más adelante sentiré esas ganas de escapar de la vorágine citadina. Sé de varios que les ha ocurrido, por ejemplo mis tíos y mi papá en su momento. No sería muy extraño que me pase a mí.
Por lo demás, encuentro que llegando a cierta etapa de la vida, uno busca dar el ambiente más ideal a los suyos para vivir.
Sólo el tiempo sabrá si de aquí a unos años más, escribo el blog desde Valdivia, Frutillar, Villarrica, Concepción, etc, etc.
Descarto eso sí el extremo sur, sería una tortura el frío, y descarto también el extremo norte, le tengo pánico al gran terremoto gran
Sea lo que sea que ocurra más adelante, necesito vivir en Santiago por un buen tiempo más, al menos en esta etapa de mi life.
PS: Tú no te preocupes, que yo te sigo aunque te fueras a la Antártida (aunque no exageres, me encantan los pinguinos, pero sabes lo friolenta que soy
)
7
Walk in the sunshine!
Sí, entiendo que a muchos el verano en la capital les cargue, para algunos incluso les resulta asqueroso.
Pero en mi caso, agradezco aun los 30 y tantos grados a la sombra. Es que detesto el frío!!!
Bueno… no es que adore la idea de vivir en un pseudo Kalahari todo el rato, es más, el calor “me descompensa”. Las veces que me he desmayado ha sido siempre por calor, empiezo a ver puntitos de colores, siento las voces cada vez más lejos y en un abrir y cerrar de ojos ya me desvanecí en el suelo
Y para qué hablar de la piel… los que me conocen saben lo blanca que soy (cuando estoy enferma, me blanqueo más aún, aunque usted no lo crea), así que el bloqueador se ha vuelto parte de mis accesorios oficiales, uso el factor más alto posible, lo que me ha permitido ir bajando el tono rojo jaiva que adquiero cuando me expongo directo al sol. Y es que el sol está muy fuerte! Ayer había un escobillón en el patio y se encogió hasta la mitad las fibras que estaban al sol… calculen cómo nos destruye las células a nosotros…
En sociedad el sol también tiene sus contra. ¿Quién no ha tomado micro/metro/auto en verano sin rostizarse? Por muy aire acondicionado que haya, siempre se hace inútil. El metro en esta época se vuelve literalmente asfixiante, como que anda más gente (todos huyen a la casa, supongo) y por desgracia el oxígeno escasea rápido. Cuento aparte el olor a transpiración, sobretodo en las micros… wakis!!!
Pueden haber otros puntos negros del calor, pero así y todo, prefiero esto al invierno. Es que soy DEMASIADO friolenta, calculen que en las salas de neonatología la temperatura es más alta que la ambiental… y mientras todos estaban sudando, yo era feliz. Casi que me cambio mi cama por una cuna radiante (dícese de aquellas en que ponen a los recién nacidos)
Así que para los seres reptilientos y friolentos como yo, esta época del año es lejos la mejor: poleras, playa, piscina, no chalecos, el sol se entra tarde y hasta la noche es tibia, menos resfríos, etc, etc.
So… walk in the sunshine!
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Se nos va el año!!

Siempre he oído y comprobado que noviembre se pasa leeento y diciembre ráaaapido… no sé porqué. Seguro el ajetreo de compras navideñas transforma el 12º mes en una locura.
En la U la cosa está practicamente lista. El próximo lunes tengo mi última atadura con un curso, los otros ya los terminé (no sé notas aún, pero al menos no me eché nada
), así que estoy casi casi de vacaciones, temporales al menos (les recuerdo que durante enero me toca hacer mi pasada de urgencia pediátrica, qué nervios!!)
Respecto a las fiestas de fin de año, en esta ocasión la cosa será un poco distinta… Resulta que para Navidad, Orlando irá a visitar a su family en Conce (comprensible, los extraña) y yo por mi parte, celebraré con los míos. Para Año Nuevo en tanto, mis papás y hermana viajarán a celebrarlo en La Serena, PERO yo me quedo bajo el barco porque casi que al día siguiente me toca entrar al curso de urgencia. So… ya que no pretendo contar hasta las 00:00 sola, en compañía de mi gato, lo pasaré junto con Orlando, que también estará en Stgo para esa fecha.
Y bueno, no es nada del otro mundo lo que les estoy contando, pero para mí es freak. Generalmente esas fechas siempre las paso con mi family, pero ahora el tema estudios me lo impide. Y con esto me pongo a pensar en cómo será más adelante… me acuerdo de la típica situación de parejas donde tienen que turnarse para ver con qué familia pasan X fiesta. Es como rara la cuestión, porque claro, uno siempre va a tirar para el lado propio… la familia, es la familia… pero como en todas las cosas, estamos obligados a buscar el equilibrio y aprender a compartir.
Va a ser raro esperar el 1 de enero sin mis papás, sin mi hermana, no me había tocado antes, doy por hecho que me voy a poner a llorar (soy sentimental, so what!), pero al menos estaré junto a la persona que más amo en este mundo, así que sola no me sentiré.
Para rematar, las preguntas de rigor: Les ha tocado pasar las fiestas lejos de los suyos? Cuál es su dinámica en estas celebraciones de fin de año?
PS: Nada que ver con el tema, pero aprovecho de contarles que el sábado pasado fue la premiación del Mister Blogger 2006, organizado por el Club de Lulú, estuvo buenísimo, lo pasé excelente, hasta polera corporativa estrenamos. El ganador del encuentro: Doctor Blood, felicitaciones!!! Para quienes se quedaron con las ganas de ir, pueden revisar las fotos, aquí.
PS 2: Además les cuento que la Agrupación Chilena de Blogs ha cambiado y ahora somos “.cl” ¿estás adherido? ¿NO? ¿Qué esperas para hacerlo? les dejo el link, inscríbanse!!!… www.achib.cl,









